Durante muchos años, hablar de salud mental en el trabajo o en otros entornos públicos era un tema tabú. Afortunadamente, el estigma que rodea a este tema está cambiando, y estamos trabajando para que estas conversaciones sean tan habituales como nuestros estiramientos matutinos.
Es importante tratar la salud mental de la misma manera que tratamos la salud física. No culpamos a las personas por enfermar, y deberíamos mostrar la misma comprensión hacia quienes se enfrentan a problemas de salud mental. Las personas que sufren problemas de salud mental no son débiles y no deben sentirse avergonzadas por sentirse desesperadas. Podemos apoyarlas demostrándoles que son importantes y que las valoramos.
Dos trastornos de salud mental que se dan con mayor frecuencia en el lugar de trabajo son la depresión y la ansiedad. Los compañeros de trabajo que padecen estos trastornos pueden presentar:
- dificultad para concentrarse
- tiempos de reacción más lentos
- dificultad para tomar decisiones
Por el bien de su seguridad y la de su equipo, facilitarles el acceso a la ayuda contribuye al bienestar de toda la empresa.
Mostrar interés por tu equipo para hacerles saber que te preocupas por ellos es una muestra de respeto y de preocupación por su bienestar. Dedicar tiempo a escuchar y mostrar paciencia puede contribuir en gran medida a que las personas se sientan respetadas y apoyadas. Nuestra dirección anima a los empleados a cuidarse unos a otros.
La salud mental es una cuestión personal, familiar, comunitaria y social. Por eso, prestar atención a la salud mental es una parte importante de una cultura empresarial sólida.
Cómo estar al tanto y apoyar a los empleados que tienen problemas de salud mental:
Presta atención y no te cortes: «Me he dado cuenta de que últimamente pareces estar triste, y quería saber cómo estás y preguntarte si todo va bien».
Estate ahí: Hazles saber que te preocupas por ellos y que estás ahí para apoyarlos.
Ayúdalos a conectarse:
- Póngalos en contacto con un miembro del equipo de RR. HH. y prestaciones de Marek que pueda asesorarles.
- Ponlos en contacto con una línea de ayuda para que obtengan recursos.
- Ponlos en contacto con un familiar o un amigo que pueda ofrecerles apoyo.
Seguimiento:
- Pásate a ver cómo les va.
- Muéstrate dispuesto a escuchar.
- Ofrece apoyo continuo.