LUCHA
Independientemente de que las diferencias entre los miembros sean grandes o pequeñas, trabajar en equipo es fundamental para el éxito de cualquier empresa.
En la reunión de hoy, queremos centrarnos en los comportamientos que violan estos principios de la peor manera. Nos referimos a las confrontaciones verbales y físicas, más comúnmente conocidas como «discusiones» y peleas.
La respuesta de nuestra empresa ante las peleas es sencilla: se le impondrá una sanción disciplinaria si se ve involucrado en una pelea durante el trabajo o mientras se encuentre en las instalaciones de la empresa. Como mínimo, todas las partes implicadas serán suspendidas inmediatamente sin sueldo hasta que se complete una investigación exhaustiva. Si se determina que usted es el agresor y que ha hecho algo más que defenderse, es probable que se le imponga una sanción disciplinaria que conllevará el despido. Cada incidente es único y, por lo tanto, se investiga a fondo. La sanción se aplica de manera justa en función de ese episodio específico y los factores que lo rodean. Sin embargo, no te equivoques, las peleas, incluso las altercados menores, se tratan con severidad.
La mayoría de los empleados entienden dónde está el límite en lo que respecta a las peleas. Sin embargo, no está tan claro saber cuándo se ha traspasado ese límite verbalmente, es decir, cuándo tus palabras te pueden meter en tantos problemas como tus acciones.
En primer lugar, debes comprender que intercambiar palabras duras o discutir viola el principio de trabajo en equipo de la empresa y casi siempre perjudica la productividad. Es posible que te hagan responsable de ello.
Sin embargo, lo más importante es que debes saber que cada vez que tus palabras infrinjan la política de acoso de la empresa o alcancen un nivel tal que sea razonable esperar que otra persona tome represalias por ellas, habrás cruzado la línea y podrás esperar medidas disciplinarias como si hubieras lanzado un puñetazo tú mismo.
Los empleados suelen alegar que todo comenzó de forma inocente y que solo estaban bromeando o «jugando». Las peleas verbales y físicas suelen comenzar en este nivel y se intensifican cuando una persona se harta o se muestra más sensible al respecto que antes. Al final, lo que suele importar no es cómo comenzó, sino a dónde condujo.
Como empleado, ¿cómo puedes evitar problemas en estas áreas?
- En primer lugar, practica la regla de oro: trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti.
- En segundo lugar, evita entrar en discusiones en las que se produzcan burlas, bromas o insultos. Un buen principio a seguir es el dicho «si no puedes decir nada bueno de alguien, mejor no digas nada».
- En tercer lugar, evita las bromas pesadas. Simplemente son contraproducentes.
- A continuación, ten en cuenta las posibles confrontaciones e infórmalas a tu supervisor antes de que se agraven y cuesten el puesto de trabajo a algunas personas.
- Si te enfrentas a una situación conflictiva en el trabajo, simplemente aléjate. Deja que tu capataz se encargue de la disputa.
- Ten en cuenta que trabajar bajo el calor y cansarse aumenta la sensibilidad de todos. Los ánimos están a flor de piel.
Por último, conozca las políticas de la empresa en estas áreas y cúmplalas.